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Los
periodistas mexicanos no dejan de exigir
¡Basta
de crímenes!
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José Antonio Calcáneo Collado, Hilda Luisa Valdemar Lima, Teodoro Rentería Arróyave y Juan Carlos Camaño.
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Por
Juan Carlos Camaño (*)
El
incesante martirio que vive la sociedad mexicana,
prisionera de una violencia conmovedora, contabiliza
cuarenta y cuatro mil personas asesinadas en cuatro
años, a manos de lo que se ha dado en denominar:
“El crimen organizado”. Un globo inmenso,
no pocas veces inflado con ciertos eufemismos que
sirven para despistar y casi siempre –o siempre-
para mantener intacta la impunidad.
Cuarenta y cuatro mil víctimas ha habido
al día de hoy, a decir de las cifras oficiales,
cuando los cálculos extraoficiales elevan
el número a casi cincuenta mil. Pavoroso.
Y las preguntas se reiteran: ¿Quién
manda a matar sin cesar? ¿Es posible que
no haya de entre todos los bandos en pugna, nadie
–y más de uno- con poder de decisión
para establecer una tregua duradera ante tanta carnicería?
¿Quiénes son los que apuestan al descuartizamiento
de México, con la finalidad de imponer, después,
la reconstrucción a altos costos económicos-financieros
y, por supuesto, sociales?
Un contexto tenebroso, inundado de sangre y fuego,
determina -al igual que para de la mayoría
de mujeres, hombres y niños-, la vida y el
trabajo de los periodistas, gremio que sigue sumando
muertos:
cosidos a balazos, en espeluznantes masacres; cientos
de veces denunciadas por la Federación de
Asociaciones de Periodistas Mexicanos (FAPERMEX),
presidida por la compañera Hilda Luisa Valdemar Lima; el Club Primera Plana, liderado por el colega
Arturo Bárcena Bazán y el compañero
Teodoro Rentería Arróyave, fundador
de la FAPERMEX y vicepresidente de la Federación
Latinoamericana de Periodistas (FELAP), por México.
A todos ellos se suman permanentemente la Comisión
de Investigación de Atentados a Periodistas
(CIAP-FELAP), encabezada por el colega chileno Hernán
Uribe, e integrada por los colegas Ernesto Carmona,
de Chile, José Dos Santos, de Cuba y el periodista
mexicano José Antonio Calcáneo Collado;
el propio Comité Ejecutivo de nuestra organización
continental y distintas organizaciones miembros
de la FELAP, pertenecientes a: Brasil, Argentina,
Ecuador, Bolivia, Guatemala, Cuba, Chile, República
Dominicana, Nicaragua, Perú, Panamá
y Puerto Rico, más organizaciones y periodistas
fraternales de El Salvador, Honduras, Paraguay,
Uruguay, Colombia y Costa Rica.
Es muy sabido que ningún reclamo de esclarecimiento
y ninguna exigencia de protección a la vida,
se toman en consideración por parte de las
autoridades del país. Sí, es de suponer,
que el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa
habrá de llevar, como mínimo y administrativamente,
la luctuosa cuenta. Hasta aquí, por lo conocido,
sin más actitud que la de ver crecer el exterminio.
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José
Antonio Calcáneo, Teodoro Rentería,
Hilda Luisa Valdemar Lima, Nelson Del Castillo
y Garrit Geneteau.
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En
su más reciente Informe –considerando
hasta el primer semestre del 2011 incluido- la FAPERMEX
recuerda, nuevamente, nombre por nombre, a los 133 asesinados: 117 periodistas, 8 trabajadores de prensa, 6 familiares y 2 amigos, además de las 17 desapariciones forzadas, 13
de las cuales se mantienen vigentes a la fecha.
Y explica detalladamente las circunstancias en que
fueron asesinadas y asesinados las/os periodistas-
trabajadoras y trabajadores de prensa. Lo mismo
hace acerca de las desapariciones.
El gremio organizado repasa, para que no haya olvido,
sus posicionamientos, llamados de atención,
advertencias, repudios, movilizaciones, reclamos
y propuestas ante los poderes Ejecutivo, Judicial
y Parlamentario. Requiriendo, exigiendo, respuestas
a favor de la vida, con un enérgico e innegociable
¡Basta Ya! de muertes, desapariciones, amenazas,
persecuciones, atentados. ¡Basta Ya! de pólvora
y sangre. De desprotección e impunidades.
Y de la misma manera que la FELAP se muestra sorprendida
por la falta de acciones efectivas de parte de las
instituciones internacionales ligadas a políticas
de Estado, frente al desgarramiento de un país
de aproximadamente ciento diez millones de habitantes,
los periodistas mexicanos y su principal organización
gremial y profesional –la FAPERMEX- se sienten
desguarnecidos, incluso cuando los visitantes de
instituciones representativas de la globalización
pasan por México y nada cambia. O empeora.
Aunque esa no sea la intención de los visitantes.
La FAPERMEX, el Club Primera Plana y la FELAP, representada
en México, como dijimos, por el colega Teodoro
Rentería Arróyave, insisten en que
no se distorsionen las cifras de asesinadas/os,
en el intento de ocultar o tergiversar la realidad.
Insisten, también, en la necesidad de que
el Estado establezca los mecanismos legales y fácticos
que protejan el libre ejercicio de la profesión
y acabe –en el marco de una inteligencia política
a la altura de la gravedad de los hechos- con la
barbarie.
Fieles al compromiso con la libertad de expresión
y en defensa de los derechos humanos, dichas organizaciones
reiteran en su llamamiento a la comunidad internacional,
que exista una inconfundible contribución
de respaldo a las demandas formuladas por los periodistas
gremial y profesionalmente organizados, expresión
–en la cuota parte que les corresponde- de
un pueblo sometido a una brutal e interminable escalada
de terror y muerte.
(*)Presidente
de la FELAP
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