La
declaración
del presidente, Felipe
Calderón Hinojosa
que espetó
en la ceremonia conmemorativa
del 99 y 97 aniversarios
del Ejercito y la
Fuerza Aérea,
en el sentido de que
gracias a esas instituciones
armadas juntamente
con la Marina han
logrado reducir la
violencia en el país,
cuando menos le resultó
inoportuna a la vez
que desafortunada.
Lo
anterior es “comprensible”
ya que la situación
prevaleciente en
toda la nación
no está para
esas presunciones.
Bastaron una cuantas
horas para que el
crimen organizado
desmintiera al Jefe
del Ejecutivo con
acciones tan brutales
como la riña
provocada para proteger
la fuga de 30 peligrosos
delincuentes con
una saldo de 44
internos muertos,
además de
otros acontecimientos
en otras del país
al igual de lamentables.
Es
obvio que no tratamos
de festinar lo ocurrido,
se trata de exhibir
la necedad gubernamental
de su estrategia
para enfrentar al
flagelo; son miles
de voces de expertos
y de la propia sociedad
que a diario se
alzan para exigirle
un cambio diametral
en su lucha individual
contra el narcotráfico
y su prolongación
contra el llamado
crimen organizado.
No
es posible, como
nos lo expuso el
experto en seguridad
nacional, doctor
Juan Ramón
Jiménez,
que según
cifras de las organizaciones
civiles la guerra
o lucha, como la
califican ahora
y que se iniciara
al inicio del actual
gobierno, deja hasta
esta fecha un saldo
doloroso de 60 mil
muertos, 20 mil
desaparecidos, incontables
huérfanos
y viudas y también
miles de desplazados.
No
es aceptable presumir
nada, absolutamente
nada, mientras prevalezca
el horror en que
vivimos los mexicanos
y demás habitantes
a todo lo largo
y ancho del territorio
nacional. Baste
leer el reportaje
del diario El Universal,
en el cual se resalta
que a pesar de la
presencia de elementos
del Ejército,
en San Fernando,
Tamaulipas, municipio
marcado por las
narcofosas, el pueblo
sigue viviendo en
la zozobra y el
miedo.
Ya
no sabemos como
llamarle a esta
tozudez gubernamental
que se niega a ensayar
las estrategias
de inteligencia
policiaca y militar,
en las que han insistido
expertos nacionales
y extranjeros, situación
que llega al hartazgo
presidencial de
querer imponer a
su sucesor su malhadada
estrategia.
Recordemos
el dicho de Calderón
Hinojosa, palabras,
palabras menos,
de que el que no
combata al crimen
organizado, como
él lo esta
realizando, no merece
llegar al poder.
Precisamente
esa soberbia, que
da o que provoca
el poder, fue la
que en forma alarmante
le hizo caer en
esa inoportuna,
falaz y repetida
afirmación
de que se va ganando
la guerra.
Periodista
y escritor. Vicepresidente
de FELAP y Presidente
fundador y vitalicio
de FAPERMEX. Agradeceré
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